sábado, 16 de abril de 2016

El malestar que generan los niños. Claves para escuchar los deseos y las resistencias de infancia y adultos


   La infancia se convierte en síntoma de la familia, por su plasticidad, por su dificultad de despegarse de lo que ve. La infancia actual está representando el resultado de un conflicto entre dos fuerzas, representa un antiguo sistema, en un nuevo sistema. El niño, la niña, leen la realidad, y esta lectura les marcará más que los padres y eso a veces puede ser problemático y un desencadenante de los conflictos entre las dos partes, provocan un malestar en las personas más jóvenes y su familia, ya que para los padres es complicado ser juez y parte implicada en la manifestación de un síntoma.


   El niño hace síntomas por todas partes, a veces es percibido por los adultos como problemático, él también se enmarcara como tal, este feedbak, le condicionará al menos, hasta que vaya acumulando experiencias y percepciones que le conduzcan, por otro camino. Pero se tendrá que enfrentar a lo que representa su motor, su motivación, más allá de su división como sujeto que depende de los demás.

   Los otros, el otro, niños y adultos se constituyen con sus partners, con los demás, que lo hacen posible pero al mismo tiempo los limitan. Es un estado dual de sí pero no por tanto aparece la angustia.

   Si comparamos los niños con los adultos, estos primeros tienen menos capacidad de auto-observación. Los efectos de la resistencia es mayor, por lo tanto y se debe poner gran atención, tras la intervención del adulto. Es necesario que los adultos les ayuden a comprender y vencer la resistencia, el adulto debe facilitar el proceso de auto-observación, para llegar a ver que se está jugando en su resistencia. De esta manera las personas más jóvenes, los niños, podrán elaborar y exponer su material de una forma más accesible.

   El adulto y el niño presentan una necesidad estructural de encontrar sus respuestas, pero sobre todo de hacerse sus preguntas más allá de la patologización.

   En el caso de los niños se hace más necesario una especie de dualidad en relación con los demás, hay que diferenciarse, y a veces identificarse, ser igual y al mismo tiempo diferente. Los adultos son percibidos por los niños como figuras de autoridad, como figuras a veces amenazantes. Los adultos son un espejo donde se miran los más pequeños y los deben sostener, aunque no se identifiquen. Este será uno de los indicios de la angustia, de unos y otros ya que muchas veces los padres, maestros, educadores, se sorprenden ya que no se sienten identificados con la proyección que reciben de los más pequeños, les parece un espejismo, los adultos aunque, sólo desean la felicidad de las niñas y los niños, que sean libres y no entienden esta imagen.

   Hay un malentendido, los padres, los adultos, maestros, educadores, aunque quieran que los niños sean felices, buenos estudiantes, que exploren, que se preparen y sean libres, pero el niño que quiere corresponder con estas expectativas, a la vez se resiste, le hace obstáculo y esta dinámica se puede volver persecutoria.

   Somos un espejo y ellos suponen lo que queremos de ellos, es por eso que es muy importante que los adultos tengan aficiones, pasiones, otras cosas que son importantes donde también dirijan su deseo. De este modo tendremos un sistema abierto, no cerrado. El niño, la niña se sentirá más libre para introducir en este espacio abierto su singularidad, la comparte con otros niños, encuentra otros compañeros entre sus iguales para experimentar a través de actividades, en construcción en un sistema abierto, con otras personas, con otros niños.

   Se trata de favorecer un sistema no fijado en ningún elemento concreto, donde se permita una cierta permeabilidad a la diferencia, sin necesidad de esconderse, evitando la polarización, bueno-malo, positivo-negativo. Cada persona es singular, y no es necesario pasar por la negatividad para reafirmarse, o aparentar ser más fuerte. El niño, la niña deben sentirse reconocidos pero desde su singularidad, desde sus acciones que le representan y a través de sus actividades, aficiones: cómics, dibujos, música, deportes, lecturas, creaciones, informática, y un largo etcétera y no a través de la negatividad, la agresión.

   Así a través de su lugar, de su posición, de su actividad, estarán abiertos a encontrar significaciones, a través de la permeabilización, experimentarán y encontrarán cosas que los diferencien de los padres, amigos, escuela, barrio, comunidad y los apelen como sujeto para significarse genuinamente.

   Es un proceso consustancial del ser humano, todos pasamos o hemos pasado por etapas similares, es muy importante entender cómo se estructura el crecimiento de la infancia y adolescencia, entenderlo para no vivir paranoico. Y sobretodo con las figuras que los acompañan, los padres, los adultos, los compañeros, compañeras, otros padres, otras influencias. Experimentar, explorar con cosas diferentes que les ayuden, y que los y las identifiquen como sujeto.

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